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Contenido

  1. Editorial
  2. Tema de Opinión: La actuación internacional frente a la paz también es una prioridad
  3. Notas sobre desplazamiento y cronograma.

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Miembros de DIAL

Observador

El contenido de esta publicación no refleja necesariamente la opinión de las agencias DIAL

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Tema Central
Informativo Bimestral Nº 3 · Septiembre de 1999 · Versión en español

LA ACTUACIÓN INTERNACIONAL FRENTE A LA PAZ TAMBIÉN ES UNA PRIORIDAD

El fortalecimiento de la presencia internacional en Colombia es la respuesta a la agudización de la crisis humanitaria, frente a la cual diversos sectores de la comunidad internacional han empezado a reaccionar. Las ONG-I no son ajenas a esta tendencia. Las organizaciones agrupadas en DIAL han estado en Colombia durante la última década, algunas con mayor antigüedad, propiciando alternativas de construcción de sociedad, apoyando el desarrollo de procesos democráticos, enfrentando problemas de pobreza estructural, respaldando iniciativas de desarrollo y fortaleciendo la labor de los defensores de derechos humanos.

Esta presencia internacional es respetuosa de la libre determinación de la sociedad y el Estado colombiano para encontrar una salida a su situación de confrontación, pero no por ello es ciega ante las actuaciones que violan las normas humanitarias básicas, especialmente en relación con la población civil y los no combatientes. La comunidad internacional sigue demandando del Estado colombiano y de los actores armados no legales, el cumplimiento de las normas básicas del derecho internacional de los derechos humanos y del D.I.H.

Estas normas, aunadas al derecho de los refugiados, están hoy contenidas en los "Principios Deng" para los desplazados internos, entendidos estos como un sistema normativo que aunque no ha desarrollado mecanismos vinculantes para los países, si recoge una amplia trayectoria de derechos internacionales ya convenidos entre las diferentes naciones, lo que lo convierte en un instrumento de obligada aceptación para el Estado colombiano y para los diversos grupos combatientes.

La última década, quizás con más fuerza los últimos cinco años, han significado un incremento de las situaciones de amenaza, masacres, torturas, asesinatos selectivos y agresión de la población civil ya sea de manera directa o bien como resultado de acciones de confrontación entre grupos armados legales e ilegales, lo que ha derivado en un enorme problema de desplazamiento forzado que, según estimativos del ACNUR, sobrepasa las 300.000 personas en los últimos dos años. Ninguno de los actores armados garantiza actitudes de respeto hacia la población civil y, por el contrario, la tendencia a asegurar el control territorial y a posicionarse en las mesas de negociación, a partir de la capacidad de hacer daño, ha generado un incremento permanente del desplazamiento forzado en Colombia.

Una vez más aparece en el contexto colombiano, como uno de los escenarios posibles, la alternativa de la negociación entre los actores armados y el gobierno colombiano en la búsqueda de una solución al prolongado conflicto armado interno. Esta perspectiva, según analistas del fenómeno de la violencia, ha sido un factor detonante de una mayor y más compleja escalada de agresiones contra objetivos civiles, que buscarían "mejorar" las condiciones de las partes en las eventuales mesas de negociación.

Es necesario, de cara a cualquier iniciativa, comprender la complejidad del conflicto armado en sus raíces, sus diferencias regionales y en la diversidad de intereses que expresan los diferentes actores armados, como premisa para entender el proceso de paz, no sólo como la terminación de las acciones armadas, sino más allá, como la posibilidad de encontrar alternativas frente a los graves problemas que afronta la sociedad colombiana. Sin profundizar mucho en el análisis podemos considerar, incluso, que el mismo conflicto armado es expresión de la fragmentación y polarización de la propia sociedad civil.

Ante esta situación, la presencia internacional en Colombia debe partir por reconocer que su prioridad es la de brindar protección y el apoyo humanitario a las personas y poblaciones afectadas o amenazadas por la guerra, sin menoscabo de la necesaria protección a los derechos humanos, respaldo a los defensores y la debida vigilancia a la responsabilidad estatal, como primera entidad garante de la vida, honra y bienes de los ciudadanos colombianos. Desde esa perspectiva, la acción de las agencias de cooperación internacional en relación con la búsqueda de una solución al conflicto armado, se inscribe en la necesidad de una respuesta más estructural y duradera frente a las graves secuelas que este conflicto, en su creciente descomposición, va dejando en términos de desestructuración del tejido social y en la pérdida creciente de las nociones básicas de respeto por los no combatientes.

Las agencias de DIAL reconocen la enorme necesidad de contribuir en la búsqueda de una salida política negociada al conflicto armado, que contemple, como parte del proceso, la búsqueda de acuerdos humanitarios, de carácter nacional o regional, basados en el Derecho Internacional Humanitario y los derechos humanos. Esto permitiría frenar muchas de las graves violaciones y agresiones que hoy se viven contra la población civil, especialmente en zonas de conflicto. Sin embargo conviene precisar que estas agencias no tienen en sus mandatos, como norma general, el desarrollo de estrategias de mediación o de búsqueda directa de una resolución del conflicto armado. Esto significa que no están en posibilidad de desarrollar una intervención directa en relación con los actores armados y que la posibilidad de interlocución con actores armados ilegales está claramente impedida en sus normas.

Entonces, ¿dónde ubicar el aporte de DIAL? El rol posible de DIAL se ubica primordialmente en potenciar la participación de la sociedad civil, a través de sus diversas formas de organización y representación en el diseño y ejecución de estrategias dirigidas a lograr una solución duradera del conflicto. Para ello es necesario brindar seguimiento no solo a las iniciativas de carácter nacional sino también, a los procesos que se expresan en las regiones y la construcción de diversas redes y coordinaciones.

Hasta ahora las expectativas de participación en una eventual negociación y búsqueda de una salida política se circunscriben a los actores del conflicto armado. La construcción de agendas de negociación y su relación con los problemas estructurales del país en materia de justicia, democracia, derechos humanos y desarrollo no han contado con la vocería de fuerzas representativas de la sociedad civil colombiana en su visión más amplia e incluyente. Pero, a la vez, debemos reconocer que los procesos en los cuales se expresa la sociedad civil muestran debilidades de representatividad, capacidad propositiva y construcción de consensos sobre objetivos y métodos frente a la paz, así como en su capacidad de presión para ser tenidos en cuenta en los posibles escenarios de negociación.

Cómo instancia de coordinación internacional, DIAL reconoce el desarrollo y representatividad particular de diversos procesos en el país tales como el Consejo Nacional de Paz, la Comisión Nacional de Conciliación, el Mandato Ciudadano por la Paz, la Red de Iniciativas por la Paz, el Movimiento de los Niños por la Paz, así como la gestión que adelantan organismos de derechos humanos, organizaciones de mujeres y demás formas de representación y acción social, cultural, ambiental, eclesial y política, casi todas agrupadas o participantes actualmente en la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz. Todas ellas buscan que la ciudadanía y sus propuestas sean tenidas en cuenta en los diversos escenarios de negociación y construcción de alternativas de superación del conflicto armado. Igualmente entendemos que en la complejidad de la situación colombiana no todos los actores sociales estén en capacidad o tengan el interés de confluir en los mismos escenarios de construcción de propuestas de paz. DIAL es respetuoso de esas diferencias.

Propósitos Específicos de DIAL en relación con el proceso de PAZ

En primer lugar, DIAL debe aportar a una mejor comprensión del proceso colombiano en diversos ámbitos internacionales y contribuir en la búsqueda de solidaridad desde diferentes actores de origen gubernamental o intergubernamental, como también, en aquellas expresiones originadas en la sociedad civil de otros países, para el apoyo y seguimiento al proceso de paz de Colombia. En ese sentido DIAL considera de vital importancia profundizar espacios de diálogo Sur- Norte y Sur - Sur como parte de las estrategias de apoyo humanitario a la sociedad civil colombiana.

Para el fortalecimiento de iniciativas y estrategias de paz originadas en la sociedad civil, DIAL desarrolla un diálogo permanente con diversos actores, partícipes o necesarios, en tales procesos, procurando fortalecer su capacidad de incidencia en el nivel nacional como en las diferentes regiones del país. Se trata de potenciar diversas iniciativas de la sociedad civil que promuevan discusiones y participación social activa en la construcción de salidas sostenibles frente al conflicto basadas en la plena vigencia y respeto por los derechos humanos, el Derecho Internacional Humanitario, la justicia social y la democracia. DIAL procurará que la situación de las comunidades desplazadas y las alternativas frente al desplazamiento forzado en materia de prevención, protección, acción humanitaria y salidas duraderas estén presentes en las propuestas de la sociedad civil y en los escenarios de negociación frente al conflicto.

DIAL brinda su respaldo a iniciativas de la sociedad civil dirigidas al desarrollo de acuerdos humanitarios de carácter nacional y/o regional, haciendo énfasis en regiones de mayor vulnerabilidad de la población civil, principalmente en apoyo a comunidades negras, indígenas y campesinas, y en general, en aquellos lugares donde la existencia de un movimiento social de base se ve amenazada ostensiblemente por la acción de los actores armados. Para ese propósito DIAL aporta sus vínculos internacionales, su relación con las agencias del sistema de Naciones Unidas, así como su presencia y acompañamiento a la población civil en la gestación de acuerdos humanitarios. Igualmente, procura respaldar con su presencia y sus vínculos las iniciativas regionales dirigidas a buscar protección para las poblaciones desplazadas y en situación de alto riesgo. No obstante, es necesario enfatizar que las agencias de DIAL no tienen la capacidad técnica ni el mandato para la veeduría, la verificación, ni la mediación, pero sí para el acompañamiento y la gestión de iniciativas.
 
 

RECUADRO

Con la motivación de seguir fortaleciendo el movimiento social y las expresiones del poder ciudadano, la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil, El mandato Ciudadano por la Paz y Redepaz entre otras organizaciones han unido esfuerzos que permiten la expresión y el ejercicio de una ciudadanía más plena a fin de trabajar en la consecución de la paz, de cara al conflicto armado y a la problemática social. 

Con el lema de "Para empezar el milenio…hagamos las paces" se realizó la XII Semana por la Paz coordinada por Redepaz , la Conferencia Episcopal , el Programa por la Paz y el apoyo de 50 ONG locales. La semana se inauguró con un asenso a Monserrate en el que participó Rigoberta Menchú quién durante el resto de la semana lideró otras actividades entre ellas la Audiencia Pública por la reconciliación que se realizó el 6 de septiembre en el Congreso a la que asistieron desplazados por la violencia y familiares de secuestrados y desaparecidos. Durante esta audiencia la Nobel de Paz resaltó la necesidad de acelerar el proceso de paz y se comprometió a difundir la situación del país ante la comunidad internacional. De otro lado la coordinadora nacional de Redepaz Ana Teresa Bernal, indicó que las más de 300 acciones de paz promovidas dentro de la Semana por la Paz son una oportunidad de concretar nuestros anhelos de paz.

A nivel regional la sociedad del oriente antioqueño agrupada en la Corporación Vida, Justicia y Paz pidió a los actores armados suscribir un acuerdo humanitario especial que recoja los principios de DIH a fin de humanizar la guerra en esta zona del País, contando con una veeduría que estaría conformada por entidades nacionales e internacionales, gobiernos amigos y el premio Nobel de Paz, Lech Wallesa.

Por su parte la Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz realizó su segunda plenaria los pasados 28, 29 y 30 de julio en la que a manera de conclusiones formuló una serie de alternativas que contribuyen a buscar soluciones a problemas como el desplazamiento entre las que se destacan:

  1. La APP solicitó incorporar explícitamente el término de desplazados en la agenda de paz, y lograr garantías plenas de asistencia humanitaria en la situación de desplazamiento, así como de condiciones seguras y dignas en el retorno. 
  2. Hizo un llamado para que en el marco de las negociaciones se cree una Comisión que se ocupe de tierras y desplazamiento y determine quién se está quedando con las tierras de los desplazados y proponga soluciones como la de una Reforma Agraria Integral.
  3. En cuanto a Legislación en DDHH y DIH la APP instó a la aprobación del proyecto de ley presentado al congreso que tipifica como delitos de lesa humanidad, la desaparición forzada, el desplazamiento forzado, el genocidio y la tortura, además de una indemnización económica, social, material y psicológica para los desplazados.
  4. También se propuso la implementación tanto de la ley 387 y de mecanismos de ayuda a la población desplazada a la luz del DIH como el otorgamiento del estatus de refugiados a los desplazados colombianos. Y fortalecer el papel del ACNUR en Colombia y en los países vecinos a fin de garantizar la propiedad sobre la tierra de las personas que se ven forzadas a desplazarse. 
 

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