VISITA DE OLARA OTUNNU A COLOMBIA
Por: Martin Kelsey
En 1993, Graça Machel (ex-Ministra
de Educación y Primera Dama de Mozambique) fue comisionada para
producir un estudio global sobre el impacto del conflicto armado sobre
la niñez. Ella realizó una serie de consultas regionales
y en 1996 visitó Colombia. Esta visita representó la consulta
regional para América Latina y el Caribe. Un seminario organizado
por Unicef, Save the Children y la Defensoría del Pueblo, entre
otros, reunió delegados de varios países de la región
afectados por conflictos, situaciones pos-conflicto y embargos económicos.
Después del seminario, Graça Machel y su equipo visitaron
Urabá para encontrarse cara a cara con niños desplazados
por el conflicto armado en Colombia.
En su informe final ante las Naciones
Unidas Graça Machel, resaltó tales experiencias e hizo la
recomendación específica para que se nombrara un Representante
Especial de la Secretaria General por niños en el conflicto armado.
Olara Otunnu fue nombrado en este cargo en 1997. Nacido en 1950 en Uganda,
fue líder estudiantil en la lucha contra el dictador Idi Amin. Fue
también Ministro de Relaciones Exteriores durante las negociaciones
de paz en 1985 y ha tenido una serie de posiciones diplomáticas
de alto rango con las Naciones Unidas, en las que Otunnu no ha vacilado
en defender los derechos humanos y en particular los intereses de la niñez.
El señor Otunnu y su equipo
abordaron una misión de ocho días en Colombia al final de
mayo en la cual sus objetivos apuntaron a resaltar el impacto del conflicto
armado en los niños y niñas, identificando medidas concretas
para asegurar una mayor protección para los niños afectados
por el conflicto, promoviendo el respeto por los principios humanitarios
y asegurando que la niñez ocupe un lugar prominente en la agenda
de paz.
El conflicto afecta a los niños
de muchas maneras. Se calcula que alrededor de 6.000 niños (menores
de 18) están vinculados con los grupos armados, incluso niños
de hasta 13 años. Además de trabajar en calidad de combatientes
en los grupos armados, los niños se involucran como espías,
fuentes de inteligencia, mensajeros, y escudos humanos. Todos estos papeles
colocan indudablemente a los niños en riesgos enormes.
La población de personas
desplazadas está compuesta en un 65% por menores, siendo 975.000
los niños desplazados por el conflicto desde 1985. Desde
1995, se calcula que por lo menos 542.000 niños han sido desplazados.
Los niños son también especialmente vulnerables a ser heridos
o muertos por las minas anti-personales. Entre 1995 y 1996, 44 niños
fueron asesinados o heridos por minas. Se conoce que al menos 53 municipios
poseen campos de minas en sus territorios.
Durante su visita, el Señor
Otunnu tuvo la oportunidad de reunirse con el Presidente Andrés
Pastrana y otros representantes gubernamentales, incluyendo a Víctor
G. Ricardo, el General Tapias y otros oficiales de alto rango de las Fuerzas
Armadas, voceros de las FARC, representantes de la Iglesia, del sistema
de la Naciones Unidas, del sector privado, de las ONG internacionales y
representantes de la sociedad civil. Una solicitud específica de
Save the Children fue que él dedicara tiempo para encontrarse y
hablar con niños afectados por el conflicto. Estos encuentros se
organizaron con grupos de niños en Soacha (afueras de Bogotá)
y en Quibdó.
Se abordaron asuntos claves como la
protección de la población civil, el cumplimiento de los
principios y las normas humanitarias y el respeto por el trabajo de los
defensores de los derechos humanos. El señor Otunnu también
criticó fuertemente las prácticas del secuestro y toma de
rehenes como instrumentos del conflicto, declarando: "Secuestrar es totalmente
inaceptable para la comunidad internacional. Traumatiza familias, aterroriza
comunidades y estigmatiza a los secuestrados". Hizo un llamado a todos
los grupos alzados en armas a liberar todos los rehenes. En sus discusiones
con el gobierno, abordó el asunto de reclutar menores de 18 por
las Fuerzas Armadas. El gobierno anunció una nueva política
de no reclutar menores de 18 y se comprometió a iniciar el proceso
para aplicar el cambio legislativo correspondiente.
En su discusión con los líderes
de las FARC, fue hecha la promesa de no reclutar niños menores de
15. El gobierno también prometió avanzar hacia la ratificación
del Tratado de Ottawa sobre la Prohibición de Minas anti-personales
y el señor Otunnu hizo un llamado a todos los grupos de abstenerse
de usar estos artefactos.
El señor Otunnu también
urgió al gobierno a atender las necesidades de las personas desplazadas,
especialmente con respeto a la salud, medidas sanitarias, el agua, el registro
y las oportunidades económicas. También expresó su
preocupación por su protección física y la necesidad
de garantizar condiciones seguras para su retorno o reasentamiento.
La visita logró elevar el perfil
de la niñez como parte directamente afectada en el proceso de paz,
y lanzar una coalición amplia para apoyar y abordar las necesidades
de los niños y niñas afectados por la guerra en Colombia.
Save the Children apoya activamente esta coalición.
La visita fue un seguimiento oportuno
y afortunado al estudio de Graça Machel, asegurando que los intereses
y los derechos de la niñez tengan un alto perfil en la agenda de
paz.
Al igual que Graça Machel, Olara
Otunnu tuvo la oportunidad de presenciar la realidad enfrentada por los
niños y niñas afectados por el conflicto, de preguntarles
sobre sus experiencias, de compartir sus preocupaciones y escuchar sus
opiniones. Estos testimonios personales no sólo son un registro
vivido del impacto del conflicto en Colombia, sino que demuestran la participación
activa de los niños en la misión de Otunnu.
| Participación
de niños/as en conflictos armados
Son dos aspectos a tener
en cuenta: Primero, el reclutamiento oficial de menores por Fuerzas Armadas
Regulares y la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos
del Niño, y segundo, el Reclutamiento de menores por Fuerzas Armadas
regulares e irregulares a la luz del DIH (Protocolo I y II de 1997) en
Colombia.
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Colombia aprobó la Convención
sobre los Derechos del niño mediante la Ley 12 de 1991. El artículo
38 de esta Convención fija como edad mínima la de 15 años
para participar en conflictos armados. Lo deseable y como lo vienen sosteniendo
organismos internacionales de protección como el Comité Internacional
de la Cruz Roja (CICR) es el de aumentar la edad mínima de reclutamiento
de 15 a 18 años (Sustentación de este argumento puede consultarse
en la Revista Internacional de la Cruz Roja N° 145, marzo 1998).
Al ratificar la Convención
de 1991, Colombia formuló una reserva según la cual la edad
mínima para participar en conflictos armados es la de 18 años
y no de 15 como lo indica el artículo 38. En junio de 1996 el gobierno
de turno retiró la reserva. Al respecto existen opiniones que indican
que esta reserva no se ha levantado ya que no se siguieron los pasos requeridos
por las Naciones Unidas para hacerlo, lo que podría dar lugar a
la invalidez de los decretos y leyes promulgados con posterioridad a junio
de 1996 que incluyan menores de 18 años (Decretos que hacen parte
de la Prestación del Servicio Militar).
De otro lado, en 1997 y a
través del Mandato Ciudadano por la Paz, 10 millones de personas
votaron entre otros aspectos por la no incorporación de menores
al conflicto.
La ley 418 de 1998 en sus
artículos 13 y 14 reglamentó una opción para los menores
de edad que finalicen sus estudios; aplazar la prestación de servicio
militar hasta que cumplan su mayoría de edad (18años). En
caso de optar por prestar el servicio necesitan la autorización
de sus padres y lo harán en áreas ajenas al conflicto. Con
anterioridad a esta ley, los egresados de bachillerato entre los 16 y 18
años no tenían esta opción y al terminar prestaban
el servicio militar como auxiliares, en cargos administrativos o desarrollando
fines sociales (Ley 43 de 1993).
Se espera que con los compromisos
adquiridos por este gobierno con el Sr. Otunno, se reincorpore el límite
de los 18 años sin ningún tipo de excepciones.
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El otro aspecto y dentro del
ámbito de conflictos internos, es la edad mínima para participar
en conflictos armados no internacionales a la luz del DIH, que es de 15
años y se encuentra regulada en el Protocolo II adicional a los
convenios de Ginebra de 1949 (apartado c del párrafo 3 del artículo
4 del Protocolo II) de 1977 respecto de la Protección de Víctimas
de los Conflictos Armados no internacionales. Este Protocolo entró
en vigor en Colombia en 1999 y tiene un alcance que obliga a todos los
grupos combatientes regulares e irregulares. Pero como vimos anteriormente,
es muy posible que en el caso de los regulares la edad se incremente a
los 18 años y en los irregulares seguirá siendo 15 años
en cumplimiento del DIH.
De nuevo se espera que
a la luz del DIH se dejen de reclutar niños menores de 15 por los
grupos ilegales. Lo ideal, además de que termine el conflicto interno,
es llegar a un consenso en el que la edad aplicable en Colombia sea la
de 18 años para cualquier tipo de grupo armado regular o irregular,
mientras propuestas como las de la CICR prosperan a nivel del DIH internacionalmente.
Para mayor información
sobre este tema consultar en UNICEF,
Save
The Children Fund y el CICR. |
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